Prompts para tu negocio: cómo darle instrucciones claras a una IA
La estructura de una buena instrucción, ejemplos de antes y después para tareas típicas de una pyme, los errores más comunes y cómo armar una biblioteca de prompts compartida.
La mayoría de las decepciones con la IA no vienen del modelo: vienen de la instrucción. "Escribime una respuesta para este cliente" produce un texto correcto, genérico y que no suena a tu negocio. No porque la IA sea mala, sino porque no sabe nada de tu negocio, de ese cliente ni de lo que esperás.
Un prompt es simplemente la instrucción que le das a una herramienta de IA. Escribir buenos prompts no es un arte misterioso: es lo mismo que explicarle bien una tarea a alguien que empieza hoy en tu empresa, es muy rápido y nunca vio un cliente tuyo.
La estructura de una buena instrucción
Una instrucción completa tiene seis partes. No siempre hacen falta todas, pero repasarlas evita la mayoría de los problemas.
| Parte | Qué responde | Ejemplo |
|---|---|---|
| Rol | ¿Desde qué lugar escribe? | "Sos responsable de atención al cliente de una distribuidora de artículos de limpieza" |
| Contexto | ¿Qué tiene que saber? | Quién es el cliente, qué pasó, qué políticas aplican |
| Tarea | ¿Qué tiene que hacer, exactamente? | "Redactá una respuesta a este reclamo" |
| Formato | ¿Cómo tiene que verse el resultado? | "Máximo 80 palabras, sin listas, para WhatsApp" |
| Límites | ¿Qué no puede hacer? | "No ofrezcas descuentos. No prometas fechas de entrega" |
| Ejemplos | ¿Cómo se ve algo bien hecho? | Una o dos respuestas reales que te gustaron |
El contexto es la parte que más se olvida y la que más cambia el resultado. La IA no sabe tu política de cambios, tus zonas de entrega ni que ese cliente compra hace diez años. Si no se lo decís, lo completa con algo genérico o, peor, lo inventa.
Los límites son los que te protegen. Todo lo que no querés que haga, decilo: no inventar datos, no prometer, no mencionar precios si no están en el texto, decir "no lo sé" cuando falta información.
Los ejemplos son el atajo para el tono. Es más fácil mostrar dos respuestas que te gustan que describir "cordial pero no empalagoso".
Antes y después: responder a un cliente
El resultado suele ser una disculpa larga, formal y vacía, que a veces promete compensaciones que no existen.
La segunda instrucción es más larga, pero se escribe una vez y se reutiliza cambiando solo los datos del caso.
Antes y después: borrador de presupuesto
La IA va a inventar precios, cantidades y condiciones. Es el peor uso posible: un número que parece serio y no sale de ningún lado.
Fijate en dos detalles: los números los ponés vos y la instrucción le dice qué hacer cuando falta información. El "[FALTA: ...]" convierte un posible invento en una pregunta visible.
Antes y después: resumir una reunión
Vas a obtener un párrafo prolijo que repite lo que se habló sin decir quién tiene que hacer qué.
El último límite importa: las transcripciones suelen tener cosas que no deberían circular por email. Y antes de pegar una transcripción en cualquier herramienta, revisá qué datos contiene; lo explicamos en qué datos podés darle a una IA.
Errores comunes
- Pedir todo junto. "Leé estos mails, clasificalos, respondé los urgentes y armá un informe." Separalo en pasos y revisá cada uno.
- No decir para quién es. Un texto para un cliente nuevo, para un proveedor o para tu contador no se escribe igual.
- Dejar que invente datos. Precios, fechas, nombres, cifras. Si no están en la instrucción, prohibilo explícitamente.
- Aceptar el primer resultado. Si algo no te gusta, decíselo: "más corto", "sin el último párrafo", "menos formal". Y cuando des con la versión buena, llevá ese ajuste a la instrucción original.
- Instrucciones contradictorias. "Detallado pero breve" no le dice nada. Poné un número: "entre 100 y 150 palabras".
- Confiar sin revisar. Todo lo que sale hacia un cliente o tiene números lo revisa una persona, siempre.
- Pegar información confidencial en herramientas no aprobadas. Una instrucción excelente en una cuenta personal gratuita puede ser un problema de datos.
Una biblioteca de prompts compartida
Cuando una instrucción funciona, no puede quedar en el historial de una sola persona. Armá una biblioteca de prompts del equipo. No hace falta una herramienta especial: un documento compartido o una planilla alcanza. Para cada entrada:
- Nombre y tarea: "Respuesta a reclamo por demora".
- Cuándo usarlo y cuándo no: "Para demoras de hasta una semana. Si el cliente pide devolución, pasarlo a ventas".
- El prompt completo, con los espacios a completar marcados entre corchetes.
- Un ejemplo de resultado bueno.
- Responsable y fecha de la última revisión.
Revisala cada uno o dos meses: cambian las políticas, los precios y los productos, y un prompt con información vieja produce respuestas viejas. Es la misma lógica que usamos con nuestra agente, cuyas reglas viven escritas y versionadas; lo contamos en cómo diseñamos a Kyna.
La biblioteca también es una herramienta de capacitación: quien entra al equipo aprende en una tarde cómo responde la empresa, porque está todo escrito.
Para empezar hoy
Elegí la tarea escrita que más se repite en tu semana. Escribí una instrucción con las seis partes, probala con tres casos reales y ajustala hasta que el resultado necesite pocos cambios. Guardala en la biblioteca. Repetí con la siguiente tarea.
Si querés llevarlo de una tarea aislada a un proceso de toda la empresa, el plan de 30 días para empezar con IA en una pyme te ordena los pasos.