Integrá APIs de proveedores sin programar cada una
Cada proveedor nuevo (un banco, un validador de identidad, un servicio de envíos, un proveedor de datos) suele ser un desarrollo nuevo. Construimos una capa de integración donde cada API se suma por configuración, se combina con otras mediante reglas y se monitorea desde un tablero.
El problema
Una empresa que crece termina hablando con decenas de APIs externas: medios de pago, bancos, validación de identidad, facturación, envíos, proveedores de datos. Cada una tiene su autenticación, su formato, sus límites y sus caídas. Si cada integración es código a medida, sumar un proveedor lleva semanas, cambiar de proveedor es un proyecto y nadie sabe qué API está fallando hasta que se queja un cliente.
Qué construimos
Conectores por configuración
Cada API externa se describe en un archivo de configuración: dirección, autenticación, operaciones, límites de uso, reintentos y tiempos de espera. Sumar un proveedor nuevo es cargar y probar esa configuración desde el tablero, sin tocar el código de tus sistemas.
Mapeo de contratos
Tus sistemas hablan un único formato, el tuyo. El gateway traduce la entrada y la salida de cada proveedor a ese contrato: nombres de campos, formatos de fecha, monedas, códigos de error. Si mañana cambiás de proveedor, cambia el mapeo, no tus sistemas.
Reglas y orquestación
Cada API puede funcionar sola o combinada con otras mediante reglas:
- Respaldo. Si el proveedor principal no responde, se usa el secundario.
- Encadenamiento. El resultado de una API alimenta la siguiente: por ejemplo, validar la identidad y, si da bien, consultar listas.
- Consulta en paralelo. Se llama a varias APIs a la vez y se combina la respuesta.
- Enrutamiento. Según el país, el monto o el tipo de cliente, se elige un proveedor u otro.
Monitoreo de salud
El tablero muestra, para cada API, disponibilidad, tiempo de respuesta, tasa de errores y consumo contra los límites del plan contratado. Si un proveedor se degrada, salta una alerta antes de que lo note un cliente, y cada llamada queda registrada para auditoría.
Dónde suma la IA
- Alta de proveedores. A partir de la documentación técnica de una API, la IA propone el borrador de la configuración y del mapeo de contratos. Una persona lo revisa y lo prueba antes de activarlo.
- Diagnóstico. Cuando una integración falla, la IA resume qué cambió: un campo nuevo, un error distinto, una demora fuera de lo normal.
- Cambios de contrato. Compara versiones de la documentación de un proveedor y avisa qué parte del mapeo hay que actualizar.
La IA nunca activa una configuración sola: propone, y la aprobación es de una persona.
Seguridad
Las credenciales de cada proveedor se guardan cifradas y se rotan sin cortar el servicio. Cada sistema interno solo puede usar las APIs que tiene autorizadas, y el gateway puede funcionar en tus servidores, sin que el tráfico pase por terceros.
Cómo lo construimos
- Descubrimiento (1 a 2 semanas). Relevamos el proceso actual, la normativa que aplica y los sistemas con los que tiene que convivir. Sale un alcance por escrito, con lo que entra y lo que queda afuera.
- Prototipo (semanas 2 a 4). Una primera versión navegable con datos de prueba, para validarla con las personas que la van a usar.
- Desarrollo por ciclos de dos semanas. Cada ciclo termina con algo funcionando. Cada pantalla pasa por pruebas automáticas antes de llegar a tu equipo.
- Puesta en producción y medición. En tus servidores o en la nube, con las métricas que acordamos al empezar.
El código y la documentación quedan a tu nombre. Lo contamos en detalle en desarrollo de software a medida.
Preguntas frecuentes
¿En qué se diferencia de una herramienta de automatización como las de flujos visuales?
Las herramientas de flujos son muy buenas para automatizar tareas. Un gateway de integración está pensado para que tus sistemas hablen con proveedores en producción: un contrato único, reglas de respaldo, límites de uso, credenciales cifradas, auditoría de cada llamada y monitoreo de salud.
¿Hace falta programar para sumar un proveedor?
En la mayoría de los casos, no: se carga la configuración y el mapeo, y se prueba desde el tablero. Los proveedores con autenticaciones o formatos muy particulares pueden necesitar un conector específico, que se programa una vez y queda disponible.
¿Qué pasa si un proveedor cambia su API?
Se actualiza la configuración o el mapeo de ese proveedor, y tus sistemas no se enteran. El monitoreo y la comparación de versiones ayudan a detectarlo antes de que falle.